Pasear  por las calles de Brujas es vivir un cuento. Quizás inventado, puede que real. Sensible, enternecedor, de hadas. Acaso seductor, mágico, misterioso, de brujas. No es la más bonita, tampoco la mayor, pero es, sin duda, una de las ciudades más fascinantes, afables, fantásticas y dulces de Europa (cómanse unos bombones allí y no les quedará más remedio que darme la razón acerca del último adjetivo). Esta magnífica urbe es la capital de la provincia de Flandes Occidental, está a 90 kilómetros de la capital de Bélgica, Bruselas, y tiene algo menos de 120.000 habitantes.   Capital Cultural Europea en 2002, la denominación de la ciudad en flamenco es Brugge. Lo que lleva a conocer el porqué del nombre.  Ya que “brug” significa “puente”. Brujas, como Amsterdam, destaca por la plétora de puentes que tiene y que configuran uno de los principales atractivos para el turismo. Pero es su casco histórico es que más halagos y alabanzas recibe. Fue nombrado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2000. Puentes Se llega en coche, lo primero que debe hacer es aparcarlo en uno de los lugares destinados a tal efecto y olvidarse de él para el resto de sus vacaciones. Andando o en barco. Así es como se visita Brujas. Además, el centro de la ciudad está muy cuidado en este sentido y la circulación por sus principales arterias no es nada fácil si no se conocen. El centro neurálgico, y el habitual punto de inicio de recorrido para las visitas, es la Plaza Mayor (Grote Markt). Encantadora. Acogedora. Varias son las construcciones que destacan alrededor de este espacio. Sin embargo, llama la atención por encima de todos El Campanario. Una espectacular torre de 84 metros de altura.

Plaza Mayor y el Campanario

Cerca se halla un espacio que antaño fue una fortaleza y que ahora es un lugar realmente bonito: la Plaza Burg. En ella encontrará el ayuntamiento, un edificio gótico de preciosa fachada que pasa por ser uno de los más bellos de la ciudad y que data del siglo XV. Junto al consistorio está la Basílica de la Santa Sangre. Curiosa, sobre todo, porque alberga dos iglesias en su interior. En la parte de abajo la románica San Basilio. Arriba, una posterior en la que destaca lo que dicen que son restos de la sangre de Cristo.

Plaza Burg y ayuntamiento

También en el entorno de la plaza principal están la Catedral de San Salvador. De sobria fachada,  llama la atención, sobre todo, su interior. En él hay importantes obras de arte, incluido un tapiz del 1730. Otro de los emplazamientos que recibe a más turistas por su interés arquitectónico es la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas. También gótica, asombra por contar con la segunda torre, hecha de ladrillo, con más altitud del planeta.

Canales Pero, por encima de todo, Brujas son sus canales y sus puentes. Sería un oprobio no recorrerlos. Un insulto no enamorarse en ellos. Imposible es no empaparse del romanticismo que de ellos emana. Común entre los viajeros es vivir la experiencia que supone recorrerlos en barca. Por algo Brujas es la Venecia del norte. Durante la relajante navegación podrá ver el Museo del Pescado o el Muelle del Rosario. Canales 2 Imagínese si es romántico Minnewater que todos lo conocen como el “lago del amor”. Al sur de la ciudad, desde allí obtendrá las mejores fotografías, vistas y paisajes.

Minnewater

Brujas es ideal para ir en pareja. No lo niego. Pero si no es su caso, no deje de visitarla. Si finalmente va con sus amigos o amigas, cambie el “lago del amor” por el Museo de la Patata Frita. Allí le contarán la historia de este tubérculo. Pero en esta ciudad todo es bonito, aunque el museo suene a risa, se encuentra en un precioso edificio del siglo XIV que merece la pena visitar más allá de su gusto o aversión por las patatas. Con el paso del tiempo, la ciudad se ha ganado, por méritos propios, un puesto de privilegio entre los lugares más bonitos de Bélgica y de Europa. De pequeño tamaño, su belleza también está condensada. No hay calle que no revista interés, ni plaza que no sea digna de verse. Brujas irradia magia, romanticismo. Exhala misterio por sus cuatro costados. Es ternura. Pasión.