Al sur de México, en el sudeste de la capital de la Península de Yucatán, Mérida, se encuentra uno de los lugares más bellos, desde el punto de vista arqueológico, que hay en la Tierra. Declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1988 e incluido entre las siete nuevas maravillas del mundo que se eligieron en el año 2007 a través de una multitudinaria votación en la red. Se levantó entre el 435 y 455 d.C., está compuesto por 17 construcciones y se llama Chichen Itza.   Fue el centro político, religioso y económico de la cultura maya. En concreto,  los itzaes, que eran mayas puntules o chotales se instalaron allí en el siglo IX d. C. Abandonando después el lugar, por razones que los historiadores no alcanzan a esclarecer, en el 1250. En su día, Chichen Itza llegó a ocupar 25 km2. El lugar recibe cada año la visita de miles de visitantes que, perplejos, admiran su excelsa calidad arquitectónica. Su situación geográfica, a 188 kilómetros de Cancún, uno de los puntos más turísticos de México, hace que muchos de estos viajeros dejen de lado por un día la playa y el sol para acercarse a la cultura Maya.

 

General

 

Porque pisar este lugar es dar un salto secular. Retroceder mil años y elucubrar mentalmente acerca de cómo sería este tremendo espacio de tierra que fue el hogar de una de las civilizaciones claves para entender la historia. En Chichen Itza destaca, por encima del resto, el Templo de Kukulcán, que es la representación maya del Dios Quetzalcoatl (la serpiente emplumada). Conocido también como El Castillo, asombra por sus 30 metros de altura. Lo que más impresiona al turista que visita este magnífico monumento durante los equinoccios de primavera y otoño es el espectacular, insólito e increíble juego de luces que se produce.

Equinoccio en Kukulcán

Desde la esquina del templo sale proyectada una luz en forma de serpiente que se mueve hacia la parte inferior de la pirámide. Una experiencia única que, como no podía ser de otra manera, deja boquiabiertos y sin articular palabra a los privilegiados que allí se reúnen.

Juego de pelota

Importante es también el Gran Juego de Pelota, el mayor de Mesoamérica con 166 metros de largo y 12 de altura. Lugar de visita inexcusable es el Templo de los Guerreros y sus mil columnas. Se encuentra en la parte oeste del recinto y fue construido, aproximadamente, en el 1200 d. C. En él se notan claras influencias arquitectónicas de otra cultura clave en la historia, la tolteca. En su interior sobresale la presencia de un Chac Mool. Un tipo de esculturas precolombinas en las que siempre hay un hombre recostado.

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Al norte de Kukulcán, les espera un paisaje impresionante. Un espectacular cenote (depósito de agua manantial) de 60 metros de diámetro y 27 hasta llegar a la lámina de agua. Una increíble creación de la naturaleza que se repite en otros lugares de la zona. Sin embargo, el de Chichen Itza es, sin duda, el más espectacular. En su interior, se darán, a buen seguro, el baño más mágico de su vida.

Cenote

En la parte trasera del recinto se puede ver el Observatorio, llamado El Caracol. Otra asombrosa construcción que data del 850 d. C. Desde él, los mayas observaban los distintos planetas, el sol y las estrellas. No en vano, eran unos excelentes astrólogos.

Observatorio

La visita a Chichen Itza se puede alargar todo lo que usted quiera. Este artículo pretende ser un pequeño y nada ambicioso resumen. Es simplemente un muestrario de lo que es este espectacular recinto que les espera en Yucatán. Si dan un paseo por México, no se olviden de los mayas.

Chac Mool