Si va a Chicago, prepárese para mirar hacia arriba. Situada en el medio oeste del país, es la cuna de los rascacielos y en ella hay más de mil edificios altos, entre ellos el que, hasta la inauguración del One World Trade Center, era el edificio más elevado de América, la Torre Sears. Emblema de la innovación en el campo de la arquitectura, es la tercera urbe con más habitantes de Estados Unidos, con casi 3 millones, y se encuentra en el estado de Illinois.

Cada año recibe la visita de una gran cantidad de turistas atraídos por su modernismo arquitectónico, los numerosos museos y centros culturales, sus playas o los espectáculos deportivos que allí se pueden disfrutar. Ya sabemos la razón por la que es la ciudad de los rascacielos. Pero, ¿por qué la del viento? Se lo voy a explicar. Símbolo de la localidad es el lago Michigan, Chicago se encuentra en la costa sudoeste de esta inmensa lámina de agua. Debido a ello, la urbe se halla a merced de los fuertes vientos provenientes del Ártico.

General

Antes de comenzar la visita, es necesario que sepan que en el año 1871 un terrible incendio la destruyó casi por completo. Aquella terrible tragedia convirtió el mapa de la urbe en un espacio absolutamente límpido que fue una irrechazable invitación para los arquitectos. Quizás por ello, en Chicago se encuentran algunos de los edificios más modernos del mundo. Por encima de todos, y nunca mejor dicho, destaca la Torre Sears. 442 metros la convierten en el segundo rascacielos más grande de América. Su construcción terminó en 1973 y la imagen de la ciudad desde su punto más alto es un paisaje y una fotografía que no se pueden perder.

Torre Sears

A pesar de que ser más pequeño que la Torre Sears, también merece la pena visitar el John Hancock Center.  Cercano al anterior, se terminó de levantar en 1970 y tiene 344 metros de altura. Más allá de las maravillosas vistas que se pueden obtener desde estos dos abrumadores edificios, destaca su arquitectura. La construcción en sí. Parece imposible crear de la nada una edificación tan sumamente bárbara. De momento el paseo por Chicago no está siendo apto para los que tenga vértigo. Vamos a cambiar de tercio. La ciudad también es considerada como el corazón educativo y cultural de esta zona de EE. UU. En este apartado destaca el Musseum Campus. Un lugar que alberga el Planetario Adler, el Acuario Shedd y el Museo de Historia Natural Field. Este último es uno de los espacios museísticos más importantes del planeta con más de 20 millones de objetos expuestos. En esta villa hay tanto que ver, que pasamos de puntillas por los distintos lugares para mostrar un ejemplo de los muchos tipos de atractivos. De las paredes de los museos, al aire libre. El Parque del Milenio no es un espacio de recreo cualquiera. Es una obra de arte. Un cuadro de 10 hectáreas que debe admirarse desde el cielo. Un homenaje natural a multitud de disciplinas artísticas como la música, la arquitectura o la decoración. Como zona lacustre que es Chicago, son varios los atractivos en las orillas. En una de ellas se encuentra Navy Pier. Un muelle en el que se pueden realizar múltiples actividades y desde el que miles de turistas obtienen cada día una excelente vista panorámica de la ciudad. Chicago, por si fueran pocos los atractivos, también tiene playa. 42 kilómetros de litoral. Y, al igual que en otros muchos lugares de Estados Unidos, se deben entender como atractivos turísticos de primer nivel los espectáculos deportivos. Si tiene tiempo y dinero no dude en disfrutar con un partido de baloncesto de los Bulls, aprenda algo más sobre beisbol con los Cubs o los White Sox, o alucine con el espectáculo que rodea a los partidos de fútbol americano de los Bears.

Pabellón de los Chicago Bulls