Mientras en muchos países europeos se está viviendo una situación crítica, con una crisis que no deja títere con cabeza, algunos territorios de Sudamérica están alzando cada vez más sus alas. Junto con Brasil, quizás sea Chile el país sudamericano que más está creciendo en los últimos tiempos. Bandera de este progreso es su capital: Santiago de Chile.

 

Es el motor económico y cultural del país y, con casi 7 millones de habitantes, en sus calles viven más de 40% de los residentes en Chile. Se encuentra en pleno valle del Maipo y al este de la ciudad se encuentra la majestuosa cordillera de Los Andes. En 2012 fue distinguida como la tercera ciudad de Sudamérica con mayor calidad de vida (por detrás de Montevideo y Buenos Aires) y, en la actualidad, su emergente economía es considerada la más competitiva del continente sudamericano.

 

Este incesante progreso ha traído anejo un mayor interés de los inversores internacionales a la hora de hacer negocio en el país en general y en su capital en particular. Lo que, como es obvio, también ha generado un aumento en el número de turistas. Porque Santiago, que alberga los edificios de los principales organismos oficiales chilenos, tiene mucho que ofrecerle al viajero.

 

Palacio de La Moneda

La mayoría de los espacios con mayor atractivo para el turismo están en el centro de la ciudad. El Palacio de la Moneda es una visita inexcusable. Se inauguró en 1805, tras 21 años de construcción, y desde 1845 funciona como sede del Gobierno chileno. Los patios, pasillos y estancias de La Moneda, como se le conoce comúnmente, son fiel reflejo de la historia viva del país. Es un edificio de estilo Neoclásico, único en América.

 

Uno de los lugares más activos de Santiago, por la presencia tanto de lugareños como de turistas, es la plaza de Las Armas. Músicos, pintores y comercio tradicional se reúnen en ella. A su alrededor, uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes y visitados de la ciudad, el que forman la Catedral Metropolitana, la Capilla del Sagrario y el Palacio Arzobispal.

 

Plaza de Las Armas y Catedral Metropolitana

La ciudad más importante de Chile también tiene una amplia oferta en lo que a museos y arte se refiere. La gran mayoría de éstos están ubicados en edificios que forman parte del patrimonio cultural de la urbe. Un buen ejemplo es la Casa Colorada, que se encuentra muy cerca de la plaza de Las Armas. En su interior una de las colecciones más importantes de maquetas, escritos y pinturas que repasan la historia de la zona. Todo ello conforma el Museo de Santiago.

 

Destino habitual de los viajes es el Museo de Arte Precolombino. Una vez más, el edificio también es de un alto interés cultural e histórico. Terminado en 1807, les sorprenderá por su parecido con el Palacio de La Moneda. No en vano, los primeros dibujos fueron realizados por el arquitecto italiano Joaquin Toesca. El mismo que se encargó de la actual sede del Gobierno.

Casa Colorada

Si después de visitar los lugares  más emblemáticos de  Santiago de Chile, quiere conocer su entorno natural, a menos de 70 kilómetros está la Región de Valparaiso. Allí le esperan Los Andes. Podrá esquiar en estaciones como La Parva, considerada de las mejores para la práctica de deportes invernales de América Latina. Pero si no se atreve a lanzarse ladera abajo, los paisajes que obtendrá desde sus faldas, bien merecen una visita.